La derivación de responsabilidad tributaria es un mecanismo cada vez más relevante en el ámbito fiscal español, donde Hacienda intensifica su vigilancia y control sobre las obligaciones fiscales de empresas y particulares. En Legaliza Abogados, sabemos que muchos contribuyentes desconocen cómo y cuándo pueden ser declarados responsables de las deudas tributarias ajenas, lo que puede acarrear importantes consecuencias económicas y legales, por ello, te ofrecemos esta guía actualizada sobre este importante tema.
¿En qué consiste la derivación de responsabilidad tributaria?
La derivación de responsabilidad tributaria es un procedimiento mediante el cual la Agencia Tributaria traslada la obligación de pagar una deuda tributaria de un contribuyente (el deudor principal) a otra persona o entidad, siempre que se cumplan ciertos requisitos legales. Esto suele ocurrir cuando el deudor principal no puede hacer frente a sus obligaciones, y la ley prevé que otras personas puedan ser consideradas responsables del pago, como lo pueden ser administradores de sociedades, sucesores, o personas que hayan colaborado en la ocultación de bienes.
Es decir, que la derivación de responsabilidad tributaria es la búsqueda de esas deudas impagadas que se han evidenciado una vez pasado el período de recaudación sin éxito. Se realiza de esta forma partiendo de la base de que la responsabilidad permite garantizar el cumplimiento de la deuda, extendiendo dicha obligación tributaria a otros sujetos.
El responsable tributario, tras la derivación, se sitúa en el mismo plano que el deudor inicial respecto a la obligación de pago, es decir, la Administración puede exigir el pago de la deuda tributaria pendiente. El procedimiento se inicia formalmente con una notificación al responsable, en la que se le comunica la deuda y la razón por la que se le considera responsable.
Según la Ley General Tributaria, estos sujetos derivados son determinados como deudores secundarios no pasivos y que corren con la responsabilidad de pagar la deuda tributaria en función de garantía, esto por la ausencia de pago de los deudores principales y originales.
Es importante destacar que, según la jurisprudencia reciente, la derivación de responsabilidad tributaria queda limitada a la deuda tributaria y, en su caso, a la sanción, pero no incluye los intereses de demora ni los recargos del periodo ejecutivo exigidos al deudor principal.
Fundamento legal de la derivación de responsabilidad tributaria
La derivación de responsabilidad tributaria está regulada en los artículos 39 a 43 de la Ley General Tributaria, Ley 58/2003. Esta regulación establece el marco legal para que la Administración Tributaria pueda trasladar la deuda tributaria de un sujeto pasivo, normalmente insolvente, a otros sujetos que la ley considera responsables, siempre que se cumplan ciertos requisitos y condiciones específicas.
En concreto, estos artículos detallan:
- Quiénes pueden ser responsables tributarios y en qué circunstancias.
- El procedimiento para exigir la deuda a estos responsables.
- La distinción entre responsabilidad solidaria y subsidiaria.
- Las condiciones para que la Administración pueda iniciar la derivación y reclamar el pago a terceros.
Responsabilidad tributaria: 2 grandes supuestos
En el ámbito tributario español, la Ley General Tributaria establece dos grandes supuestos, para garantizar el cumplimiento de las obligaciones fiscales:
- Responsabilidad de tipo solidaria: En este caso, varias personas o entidades son responsables conjuntamente de la deuda tributaria, de modo que Hacienda puede exigir el pago total a cualquiera de ellas sin necesidad de agotar primero la vía contra el deudor principal. Esto facilita la recaudación y asegura el cobro.
- Responsabilidad de tipo subsidiaria: Aquí, la responsabilidad recae en terceros solo si el deudor principal no cumple con sus obligaciones y se agotan los medios para cobrarle. Es una responsabilidad secundaria que actúa como garantía para la Administración.
Causas por las que Hacienda recurre a una derivación de responsabilidad tributaria
La derivación de responsabilidad tributaria se produce cuando la Administración Tributaria reclama el pago de deudas o sanciones a personas o entidades distintas del deudor principal, siempre que la ley establezca una causa concreta para ello. Las principales causas son:
- Colaboración en la comisión de una infracción tributaria: Según el artículo 42 de la Ley General Tributaria, se puede derivar responsabilidad a quienes hayan causado o colaborado en la infracción que dio lugar a la deuda tributaria.
- Actuaciones o comportamientos regulados en la ley: La derivación se basa en que la persona o entidad responsable haya realizado actos que la normativa considera relevantes para exigir la deuda, como la participación en fraudes o incumplimientos.
- Nexo causal entre la actuación y la infracción: Es necesario que exista un vínculo directo y razonable entre la conducta del responsable y la generación de la deuda tributaria, por ejemplo, la omisión negligente de un administrador que permitió la infracción.
- Responsabilidad solidaria o subsidiaria: La ley distingue entre estos dos tipos de responsabilidad, que dependen de la relación jurídica y la participación en la deuda. La responsabilidad solidaria implica que el responsable puede ser reclamado directamente, mientras que la subsidiaria requiere que primero se agoten los recursos contra el deudor principal.
- Prevención del fraude fiscal: La derivación también se utiliza como herramienta para evitar que se eluda el pago mediante estructuras societarias o maniobras fraudulentas, reforzada por modificaciones legales para prevenir el fraude.
- Retraso en la exigencia y alcance temporal: En ocasiones, la derivación se produce años después del incumplimiento, afectando a administradores o responsables que estuvieron en el cargo durante el período impositivo correspondiente.
¿Cuáles son los requisitos para que se conceda una derivación de responsabilidad tributaria?
Hay un escenario puntual en el que se puede llegar a conceder la derivación de responsabilidad tributaria. Veamos cuáles son:
- Cuando una persona jurídica tiene pendientes obligaciones tributarias.
- Como se había indicado, al cesar las actividades empresariales que una sociedad venía desarrollando, quedando pendientes sus pagos tributarios.
- Cuando existe concurrencia de la condición de administrador de aquellos a los que se deriva responsabilidad.
- Cuando al deudor principal se le haya declarado fallido.
En este último caso, con la oportuna declaración de fallido y sin asomo de duda, le corresponde a la Administración Tributaria buscar dirigirse al patrimonio personal de los que fueron administradores de la sociedad cuando ésta funcionaba plenamente.
Procedimiento de derivación de responsabilidad tributaria
El procedimiento de derivación de responsabilidad tributaria sigue una serie de pasos clave para que la Administración pueda reclamar el pago de la deuda a un tercero responsable distinto del deudor principal, con una duración máxima de 6 meses.
A continuación, explicamos cómo es este procedimiento:
Agotamiento de la vía contra el deudor principal
En primer lugar, Hacienda debe intentar cobrar la deuda directamente al deudor principal. Solo si este resulta insolvente o «fallido» (no puede pagar), se puede iniciar la derivación contra el responsable subsidiario o solidario.
Existencia del presupuesto legal de responsabilidad
Para que se pueda derivar la responsabilidad, debe existir un fundamento legal claro que vincule al tercero con la deuda tributaria, como colaboración en la infracción o responsabilidad solidaria establecida por ley.
Periodo voluntario de pago
En el caso de responsables solidarios, debe transcurrir el período voluntario de pago sin que se haya satisfecho la deuda. Para responsables subsidiarios, además, debe declararse fallido el deudor principal y los responsables solidarios.
Notificación del acto de derivación
La Administración debe notificar formalmente al responsable la derivación de la deuda, es decir, el acto administrativo que le convierte en obligado al pago. Esta notificación es esencial para que el procedimiento sea válido.
Limitación de la derivación
La derivación se limita a la deuda tributaria principal y, en su caso, a la sanción correspondiente. No se pueden derivar intereses de demora ni recargos del periodo ejecutivo exigidos al deudor principal.
Posibilidad de recurso
El responsable notificado puede interponer los recursos administrativos o judiciales que considere oportunos para impugnar la derivación, siguiendo los cauces establecidos en la Ley General Tributaria.
Ejecución
Si no se paga voluntariamente ni se anula la derivación, Hacienda puede proceder a la ejecución forzosa contra el responsable derivado para cobrar la deuda.
Recursos para la derivación de responsabilidad tributaria
Cuando Hacienda notifica una derivación de responsabilidad tributaria, el responsable tiene derecho a impugnar esta decisión mediante varios recursos administrativos y judiciales. Los principales recursos son:
1. Recurso de reposición
Es un recurso administrativo que se presenta ante el mismo órgano que dictó el acto de derivación. Permite solicitar la revisión del acto por posibles errores o ilegalidades. Debe presentarse en el plazo de un mes desde la notificación del acto.
2. Reclamación económico-administrativa
Se interpone ante el Tribunal Económico-Administrativo correspondiente. Es un recurso especializado para impugnar actos tributarios, incluida la derivación de responsabilidad. Permite discutir tanto aspectos formales como de fondo del acto.
3. Recurso contencioso-administrativo
Si se agotan los recursos administrativos o se prefiere acudir directamente a la vía judicial, se puede presentar este recurso ante los tribunales de lo contencioso-administrativo para impugnar la derivación.
4. Fundamentos para recurrir
Entre las causas para recurrir están la falta de nexo causal entre la conducta del responsable y la deuda tributaria, la ausencia de pruebas concretas que justifiquen la derivación, errores en el procedimiento o vulneración de derechos fundamentales.
5. Posibilidad de revocación por la Administración
Según el artículo 219.1 de la Ley General Tributaria, la Administración puede revocar sus actos en beneficio del interesado si se demuestra que el acto infringe la ley o que hubo indefensión durante el procedimiento.
En definitiva, el responsable derivado cuenta con un sistema de recursos para defenderse frente a la reclamación de Hacienda, garantizando el derecho a la tutela judicial efectiva y a un procedimiento justo.
¿Cómo pueden defenderse los sujetos susceptibles de la derivación de responsabilidad tributaria?
Hay dos escenarios posibles para aquellos que son sujetos de la derivación:
- Inicialmente la impugnación, esto de cualquier acuerdo de derivación de responsabilidad tributaria, así como de las actuaciones resultantes de este procedimiento.
- La segunda defensa es más preventiva. Con esta los sujetos deben evitar la posible concurrencia de cualquier presupuesto de hechos de la responsabilidad, así como buscar limitar su alcance.
Para ambos, la asesoría legal se hace imprescindible y para esto se debe buscar a los mejores abogados en Derecho Tributario.
¿Cómo se puede evitar la derivación de responsabilidad tributaria?
Para eludir esta responsabilidad de derivación se debe esperar que los administradores de la sociedad en sí cumplan sus obligaciones mercantiles justo en el momento de la extinción de la empresa.
En los casos en que un administrador haya actuado de manera diligente, buscando los mecanismos para afrontar el pago, aun cuando la sociedad haya cesado sus actividades, no cabe exigir, por parte de la Administración, esta responsabilidad a un tercero.
El escenario es diferente cuando la conducta del administrador indica que, aun estando en conocimiento de las deudas pendientes con la Hacienda Pública, no adoptó las medidas necesarias para que, una vez que la sociedad cesó su ejercicio mercantil de forma definitiva, hayan quedado asegurados los derechos de aquellos acreedores sociales que posee, incluyendo Hacienda.
Es así como se tiene que esta acción pasiva y negligente y la ley garantiza entonces que a fin de reparar este daño por acción u omisión negligente se exige el pago a aquellas personas que están en el deber de responder.
Para evitar entonces los casos de derivación de responsabilidad tributaria se debe observar en todo momento la buena fe de la sociedad por asumir y resolver sus obligaciones, siendo esto posibles pruebas ante algún futuro proceso legal.

Concurso de acreedores: ¿El último recurso?
Existe un mecanismo más al que una sociedad puede recurrir para evitar este escenario de derivación de responsabilidad tributaria: los concursos de acreedores.
Al promover un procedimiento concursal se pueden respetar los derechos de los acreedores, esto puede asegurar que se haga efectivo el crédito del patrimonio que, en ese momento específico, constituye el activo de la sociedad.
Claro está, todos los involucrados en este proceso deben estar bien informados y actuar, nuevamente, de buena fe en todo momento.
Lo más recomendable en estos casos es la asistencia legal de un abogado fiscalista y tributario. En Legaliza tenemos el equipo más completo de profesionales expertos en estos casos y que te asesorarán durante todo el proceso para buscar siempre la forma de prevenir estas situaciones o de buscar la solución óptima para cada una.
